#SomosIntercorp Comparte: Vida, calma y mindfulness

Los invitamos a aprender acerca de las prácticas del mindfulness para una vida sana y plena y a seguir una pequeña meditación guiada por Jackie Solari, colaboradora del grupo y diseñadora de comunicaciones en La Victoria Lab.

June 15, 2020

"La vida es aquello que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes"

- John Lennon.

Hola! Si estás leyendo este artículo es porque tú, al igual que yo, nos encontramos en una situación parecida: en casa sobreviviendo a una pandemia, con mil cosas en la cabeza y sin poder calmar nuestros pensamientos en ciertos momentos. Nos encontramos dando lo mejor que podemos para sobrellevar el trabajo, los niños, la casa, el confinamiento, el miedo y la incertidumbre. Pero tranquilo. Quédate conmigo en las siguientes líneas; te voy a contar qué nos puede ayudar a aligerar un poco la carga.

Primero déjame presentarme. Mi nombre es Jackie, tengo 32 años y soy mamá de un hermoso niño de 7 años. Hace 5 años, a raíz de sufrir un ataque de ansiedad, descubrí que tenía algo llamado trastorno de ansiedad generalizada y pánico. La palabra “pánico” fue lo que me causó el diagnóstico, en ese momento mi niño tenía 2 años y no quería vivir medicada. Es por eso que investigando, leyendo y poniendo manos a la obra me di cuenta que hay muchas maneras de salir de estados de ansiedad y angustia si tan solo hacemos uno cosa: respirar. Así es, sólo respirando.

La forma en la que respiramos puede alterar lo que sentimos y cómo lo sentimos y por ello la respiración es muy importante, porque nos puede ayudar a calmar nuestra mente y nuestro cuerpo, de forma que dejamos de fijarnos en el exterior y comenzamos a mirar hacia adentro para observar, sin juzgar, lo que sentimos y pensamos.

Es así como llegamos a la práctica del mindfulness, que, en esencia, es el arte de hacer consciente las sensaciones de nuestro cuerpo que normalmente nos pasan desapercibidas. El objetivo es alcanzar la atención plena centrándonos únicamente en lo que está pasando en este momento. En el presente. Si tienes tiempo, acompáñame en un ejercicio que sólo toma cinco minutos.

Comencemos juntos con esta ancestral práctica:

Primero busca un espacio tranquilo, siéntate con la espalda recta, hombros alejados de las orejas, relajados y comienza a realizar una respiración controlada. Puedes hacer respiraciones con conteo, es decir inhalamos en 4 tiempos (4,3,2,1) y exhalamos en 6 tiempos (6,5,4,3,2,1) lenta y tranquilamente, cuantas veces sea necesaria hasta que estés concentrado totalmente en tu respiración a través del conteo.

Cuando llegues ahí, céntrate en lo que pasa en tu cuerpo, solo observa y reconoce si tienes algún dolor, molestia o alivio. No te detengas en ningún pensamiento, sólo reconoce y déjalos pasar, recuerda que debemos de quedarnos en el presente, en este momento.

Si no te logras concentrar respirando, también puedes intentar escogiendo algún alimento pequeño, puede ser un fruto seco, como un maní, una pasa o aún mejor un trozo de chocolate y cierra los ojos, respira nuevamente y comienza a oler el alimento escogido, reconoce su aroma, su textura, piensa en cómo ha podido ser ese proceso del agricultor para hacer que ese alimento llegue hasta tus manos. Luego, saboréalo lentamente, concéntrate en cada uno de los sabores que tu lengua empieza a percibir, disfruta ese momento como único .

Y te preguntarás: ¿todo esto para qué? Está científicamente comprobado que el mindfulness y el arte de estar presente, baja los niveles de estrés, de ansiedad, por ende los niveles de cortisol que, a niveles muy elevados, nos puedo bajar las defensas y llevar a desarrollar inflamaciones físicas. Estas prácticas también calman nuestra mente y tranquilizan nuestros latidos cardíacos. Del mindfulness, aprendemos a estar más presentes con nosotros mismos y con quienes nos rodean.

Tags:
Bienestar

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