Una carta del futuro

La Victoria Lab nos comparte una carta inspiradora que nos hará reflexionar sobre los retos que afrontamos y cómo impactamos en millones de personas cuando somos conscientes de los efectos del cambio climático y la oportunidad de la economía verde.

August 2, 2021

¡Hola, tú!

Te escribo desde Lima en el año 2035. Hoy estaba jugando con mis hijos en el biohuerto de mi edificio y me acordé de ti. ¿Te acuerdas que siempre hablábamos de un futuro sostenible y limpio para Lima y el resto del país? El cielo sigue siendo una panza de burro de vez en cuando, pero no sabes cómo ha cambiado todo. Hay parques y biohuertos por toda la ciudad y puntos de reciclaje en cada paradero. No me vas a creer, pero Lima se ha convertido en un santuario para bicicletas y motos eléctricas. Por fin, hay una ciclovía que atraviesa la ciudad y hay menos camiones, combis y carros contaminantes en las calles. ¿Y adivina qué? Casi todos los edificios del área metropolitana usan energía renovable y todos tienen acceso a agua limpia y potable. 

Pero lo mejor de todo es que estos avances están llegando a todas las esquinas del país. En Arequipa han instalado un sistema de transporte público eléctrico, en Piura hay paneles solares por todas partes que dan energía a casi todo el departamento y en Huancayo han anunciado que reciclan hasta 98% de todo el plástico que consumen. Solo tomó 14 años para que se cumplieran nuestros sueños. Pero valió la pena la espera. 

Eso sí, no te voy a mentir. Pasamos años muy duros. Solo un tiempo después de la crisis sanitaria, política y económica que estás viviendo en el 2021, llegaron los peores efectos de una crisis más sigilosa. Una crisis que devastó a todos los peruanos y al resto del mundo. La crisis climática trajo consigo retos inimaginables, desastres naturales nunca antes vistos y temperaturas extremas que podrían haber acabado con lo último de nuestros recursos. ¿Te acuerdas de todos esos documentales que vimos juntos acerca del cambio climático? Nuestro Planeta, Esto lo cambia todo, Una verdad incómoda y 2040. Tenían razón. Y nos lo dijeron por años. Lo peor estaba por venir. 

Tu no los has vivido todavía, no del todo. Tú recién estás en las épocas de temperaturas crecientes e incendios forestales. Entiendo que es difícil imaginárselo: picos nevados derretidos, niveles del mar que inundan pueblos costeños, cada ‘El Niño’ más fuerte que el otro y unas sequías que frenan la agricultura de todo el país. Lo que vino fue muy retador. Sin que los peruanos lo sepan, éramos el tercer país más vulnerable a esta crisis del mundo. Los niveles de agua se elevaron tanto que El Callao se comenzó a hundir. Varias de las playas en Lima llegaron a ser las más contaminadas del planeta, con cerca de 600 partículas de plástico por metro cuadrado de arena, mientras que la calidad del aire en Perú llegó a ser la peor en toda América Latina. Para el año 2025, las temperaturas en la sierra alcanzaban los 35 grados con frecuencia. Y en la costa llegaban a más de 40. Las cosas se pusieron muy difíciles. 

Pero había esperanza

En el camino, se fue fortaleciendo algo que nos dio a todos una tremenda ilusión. La economía verde, aquel ecosistema de personas, gobiernos y empresas que cambiaron cómo hacían las cosas para proteger el medio ambiente y la sociedad, se presentó como la oportunidad de nuestros tiempos. Un esfuerzo que no solo cambiaría y protegería la vida de las familias peruanas contra los efectos de la crisis climática sino también una oportunidad de negocio que representaba más de $4 trillones de dólares a nivel global y la generación de más de 22.5 millones de empleos en América Latina. Con la inversión en la economía verde en Lima y el Perú, surgieron tecnologías como la agricultura vertical urbana en Cajamarca, el transporte eléctrico en Arequipa y Trujillo, el retail circular en Chiclayo, las viviendas modulares en Piura y la currícula verde en educación en todo el país. La economía verde fue la luz al final del túnel. 

Por presión de la gente, el gobierno empezó a actuar. Algunas organizaciones y empresas como Intercorp asumieron un papel importante y se unieron a la economía verde. Hubo empresas también que reaccionaron muy tarde y terminaron en el olvido pero aquellas que cambiaron su modelo hacia el valor compartido, se beneficiaron tremendamente, ya que los peruanos terminaron siendo los consumidores más responsables de toda América Latina. El cambio no se dio de la noche a la mañana pero poco a poco, Lima y el Perú comenzaron a respirar de nuevo hace unos años, junto con muchas otras partes del mundo. 

Te escribo hoy, no para asustarte con lo que viene. Todo lo contrario. Te escribo para agradecerte desde lo más profundo de mi corazón. Todas las cosas que hiciste, todas las acciones que tomaste para mejorar la crisis climática hicieron una enorme diferencia. Te quiero agradecer por cada granito de arena que pusiste, ese esfuerzo que muchos alrededor del mundo decían que era muy poco para hacer una diferencia: reciclar tu plástico, reducir tu huella de carbono, comer menos carne, reemplazar tu carro por una bicicleta. Todo eso hizo más diferencia de lo que parecía. Gracias a tus esfuerzos, hoy podemos darle una mejor calidad de vida a nuestros hijos. 

Te quiero agradecer especialmente por lo grande, por las decisiones difíciles y los sacrificios del día a día. Te quiero agradecer por trabajar con organizaciones que les preocupaba el medio ambiente. Te quiero agradecer por haber decidido comprar solo productos sostenibles, por intentar usar energía renovable y por empujar los esfuerzos para que las empresas donde trabajamos participaran en la economía verde del Perú. Todos esos pasos pequeños se agigantaron en el tiempo.  

En el año 2035 ya casi no hablamos de todo lo duro que pasamos. Hablamos de lo lejos que hemos llegado y la resiliencia que mostramos. Hablamos de las empresas que invirtieron en el medio ambiente y las personas que contribuyeron a la lucha. Hablamos de cómo las empresas lograron migrar las fuentes de energía de todas las tiendas físicas hacia fuentes renovables. Hablamos de las startups de energías renovables que nacieron y las tecnologías increíbles que desarrollamos, como la arquitectura de bambú en Puruchuco y la moda 100% circular en Gamarra. Decimos que todavía tenemos mucho que mejorar pero que juntos construiremos el camino hacia un país y un planeta sano para todos. 

Esta carta fue creada en base a una investigación liderada por La Victoria Lab en conjunto con IDEO para el Proyecto Oikos acerca de los efectos del cambio climático en el Perú y la gran oportunidad de la economía verde para Intercorp. Para más información acerca de esta investigación, visita nuestro toolkit de recursos acá

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Sostenibilidad

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