¿Qué podemos aprender de Wuhan?

Tricia Wang, asesora global de innovación y análisis de data y asesora principal en diversos proyectos dentro de Intercorp, nos cuenta cómo los ciudadanos de Wuhan se adaptaron a la crisis y cómo nosotros podemos aprender de su comportamiento.

May 20, 2020

Hace años, como persona de nacionalidad china-americana, caminé por las calles bulliciosas de Wuhan mientras realizaba un trabajo de campo acerca del uso de la tecnología entre poblaciones vulnerables. En enero, cuando empecé a ver imágenes de esas calles silenciosas y vacías debido a la cuarentena decretada en toda la ciudad con el fin de frenar el avance del coronavirus, volví a ponerme en modo etnográfico. Trabajé con dos de mis antiguos investigadores, Shayla Qiu y Reginald Zhu, que siguen en Wuhan, para llevar a cabo un trabajo de campo virtual que nos permitiera entender cómo los residentes de la zona están respondiendo a esta crisis.

Gracias a una serie de entrevistas realizadas en WeChat, descubrí algo muy diferente a lo que leía en los medios de comunicación occidentales. Mientras que las noticias de Estados Unidos se centran en las medidas autoritarias; aquellas medidas que el gobierno chino ha tomado a fin de reducir la tasa de infección —incluyendo la supresión de información y la rápida construcción de hospitales temporales - la historia que encontré fue una de redes totalmente invisibles, pero altamente sofisticadas, de cooperación localizada. No fueron sólo las medidas de arriba hacia abajo las que frenaron con éxito las infecciones en Wuhan, también fue la organización dinámica de abajo hacia arriba en grupos hiperlocales de emergencia.

Los vecinos estuvieron usando los medios de comunicación para hallar comida y medicina, apoyar a los enfermos y ayudarse mutuamente a sobrevivir.

Debemos seguir su ejemplo a medida que el virus se va propagando por todo Estados Unidos y el mundo. Necesitamos conectar con gente que vive cerca de nosotros, centralizar la comunicación y unificar recursos para así poder cuidarnos los unos a los otros. Ante una crisis en la que la respuesta del gobierno se considera irregular y en algunos casos, confusa, debemos aprender de Wuhan y organizar nuestros propios grupos hiperlocales de apoyo que nos permita salir de esto juntos y fortalecidos.

Cuando los residentes de Wuhan reconocieron que la cuarentena sería prolongada y que los recursos del gobierno serían escasos, se pusieron entre sí en busca de ayuda. Aprovecharon una construcción social existente, el grupo xiao qu, que literalmente se traduce como "distrito pequeño". xiao qu es una designación oficial que agrupa todas las casas de una zona determinada de la ciudad. Típicamente, el capitán de un xiao qu (un voluntario o alguien designado por la administración de la propiedad) invita a todos los residentes a un grupo de WeChat, que puede llegar a incluir de 50 a 500 personas. Wuhan tiene al menos 7106 grupos xiao qu entre sus 11.8 millones de residentes, muchos de los cuales existían antes de que el coronavirus se afianzara.

Una vez que comenzaron las cuarentenas, la gente se dio cuenta de que podían usar el xiao qu para comunicarse con los vecinos que practicaban el distanciamiento social. Y así nació la red hiperlocal.

Ahí compartieron información. Cada vez que un reportaje circulaba en WeChat, el grupo lo evaluaba e investigaba conjuntamente, señalando mejores fuentes que sean verificadas. Cuando se compartían rumores acerca de posibles curas, la gente se advertía entre si´ que no las probaran.

Compartieron citas inspiradoras, memes, regímenes de ejercicio en casa y recetas, pero también pidieron a sus vecinos que salieran a comprar comida o a recoger medicinas para ellos, una forma de limitar la exposición del grupo. Cuando una señora de la tercera edad que no poseía un smartphone le dijo a su vecino que se había quedado sin comida, el vecino se dirigió al grupo de xiao qu y la gente le dono´ una parte de sus abarrotes. Cuando las personas se enfermaban, los miembros se desplegaban por otros grupos de WeChat para ayudar a encontrar camas de hospital y obtener información acerca de cómo cuidar a alguien infectado por el virus.

Las historias de WeChat

Un meme chino muy compartido, acerca de la presión social en línea para usar una máscara: "Por la noche: 'cuando salgas al exterior, usa una máscara'. Al mediodía: ‘cuando salgas al exterior, usa una máscara’. Por la mañana: 'cuando salgas, usa una máscara'".

Eventualmente los grupos de xiao qu y los negocios trabajaron de manera conjunta para coordinar las compras del grupo. Cuando no era factible que las tiendas de comestibles hicieran entregas a particulares, miembros del xiao qu agruparon sus pedidos para realizar una transacción única con los supermercados. Se hicieron hojas de registro para pedidos a granel de huevos, leche y productos de limpieza. Pronto la práctica se extendió a  panaderías, restaurantes y, lo más importante, farmacias.

Los grupos xiao qu hicieron que la gente se sintiera menos sola y más conectada durante el tiempo prolongado de aislamiento. Si bien nosotros no tenemos nada parecido al xiao qu fuera de China, podemos crear grupos similares para ayudarnos a capear la tormenta del coronavirus.

Cuando la ciudad de Nueva York comenzó a instituir el distanciamiento social y el la regla del "quédate en casa", establecí mi propio vecindario xiao qu. Tomé prestado lo que había aprendido de mis investigadores en Wuhan, y conecté a amigos y vecinos situados a poca distancia en WhatsApp, donde evaluamos la información, compartimos actualizaciones acerca del inventario de la tienda local y visitamos a los que se sentían enfermos. He incorporado prácticas que funcionan bien dentro de las comunidades en línea que utilizo para el trabajo, como pedir a los participantes que acepten un código de conducta, mantener un directorio de todos los participantes y organizar las preguntas más frecuentes en un documento compartido de Google.

Nuestro grupo incluye familias, personas que viven solas y personas con sistemas inmunológicos afectados. Hemos debatido acerca de temas que van desde que las tiendas locales tienen desinfectantes para las manos hasta actividades interesantes para hacer con tus propios hijos. Hemos resuelto problemas tales cómo determinar si un fabricante de máscaras es fiable o no, cómo enviar de forma segura la ropa a la lavandería, y qué organizaciones locales necesitan ayuda. La gente le ha preguntado al grupo qué debe hacer si se siente enferma. Cuando se ha hecho necesaria cierta levedad, los participantes han organizado fiestas de baile virtuales como tfw.nyc o le han dicho a otros qué cámaras web muestran los animales bebés más lindos.

En el breve tiempo que nuestra red local ha estado en funcionamiento, ha inspirado a otros grupos en Chicago, Los Ángeles y San Francisco. Todos nosotros manejamos nuestros grupos de manera un poco diferente, pero la plantilla de Wuhan sigue siendo la misma: un pequen~o grupo de vecinos apoyándose unos a otros durante el tiempo en el cual el movimiento esta´ restringido, y el conocimiento del zona que nos rodea es crucial.

Habiendo vivido el SARS y contraído el H1N1, sé por experiencia personal que los contactos hiperlocales pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. Cuando estás enfermo y asustado durante una cuarentena, es probable que sea tu vecino, no tu hermana que vive a tres estados de distancia o los profesionales de la salud abrumados en los hospitales, quien podría ayudarte en ese momento. Muchos de nosotros nos mantenemos en contacto con amigos y colegas de todo el mundo, pero nunca hemos llegado a conocer realmente a la gente de nuestra calle o de nuestro edificio. Eso tiene que cambiar, y rápido.

Las respuestas federales y estatales al coronavirus están organizándose poco a poco, pero la magnitud de esta crisis requiere también esfuerzos masivos y sostenidos de abajo hacia arriba. Por eso, las redes de ayuda mutua, caremongering, la entrega local para las poblaciones de riesgo y los grupos del vecindario en Slack se están activando como un incendio forestal en todo EE.UU.

Somos miembros de muchísimas redes sociales como observadores, difusores o participantes - diminutas gotas en un mar de anonimato. Pero ahora mismo, ser sólo un seguidor no es suficiente. Los grupos hiperlocales crean una oportunidad para encontrar coincidencias con aquellos que viven a poca distancia, con personas que necesitan toda la ayuda posible y con personas que están mejor posicionadas para ayudarte. En tiempos de incertidumbre como estos, no so´lo necesitamos buscar el liderazgo de científicos, gobiernos e industrias, sino que también necesitamos mirarnos los unos a los otros.


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